Una pensión no contributiva asegura un ingreso básico a quienes, por diferentes circunstancias, no han podido cotizar lo suficiente para acceder a una pensión contributiva.
Pero seamos claros: esas pensiones son muy limitadas. En 2024, no alcanzan los 500 euros mensuales. Con esa cantidad, es difícil cubrir lo básico, y mucho menos disfrutar de la jubilación con dignidad.
A esto se suma un hecho que afecta a miles de personas mayores en España: el encarecimiento de la vida, el aumento de los gastos en suministros, alimentación o cuidados, y la soledad financiera que supone no tener otras fuentes de ingreso. ¿Qué puede hacer una persona mayor en esta situación?
Un ingreso modesto… y una vivienda en propiedad
Paradójicamente, muchas personas que cobran una pensión no contributiva sí tienen una vivienda en propiedad. La compraron hace años, la heredaron o la construyeron con esfuerzo. Y sin embargo, esa casa —que representa su mayor activo— no está generando ningún ingreso.
En SeniorExpert, trabajamos con personas mayores que se encuentran en esta situación. Nuestro objetivo es ayudarlas a transformar su vivienda en una herramienta para mejorar su economía sin tener que venderla ni marcharse.
¿Cómo se puede hacer?
Existen distintas fórmulas legales y seguras para obtener ingresos a partir de la vivienda habitual. Estas son algunas de las más utilizadas:
- Venta de la nuda propiedad: el propietario cede la titularidad del inmueble, pero mantiene el derecho de uso y disfrute, normalmente de por vida, aunque también puede establecerse por un plazo determinado si así lo desea. A cambio, puede recibir un capital único, una renta vitalicia mensual o una combinación de ambas. No se pierde el hogar ni la autonomía.
- Hipoteca inversa: una entidad financiera entrega una renta mensual o un pago único al propietario, usando la vivienda como garantía. El inmueble sigue siendo suyo, y el préstamo se devuelve tras su fallecimiento.
- Vivienda inversa: se vende el inmueble y se firma a la vez un contrato de alquiler vitalicio. Una parte del dinero se reserva para pagar ese alquiler a largo plazo. Si el propietario abandona la vivienda antes de lo previsto, él o sus herederos recuperan la parte no consumida.
Estas opciones, bien asesoradas, pueden complementar los ingresos de forma estable, sin poner en riesgo el derecho a seguir viviendo en el propio hogar.
¿Y qué pasa con la pensión no contributiva?
Es importante saber que recibir una renta adicional por tu vivienda no siempre implica perder el derecho a la pensión no contributiva, pero hay que analizarlo caso por caso.
En SeniorExpert, estudiamos el impacto de cada operación en el conjunto de ingresos y en los requisitos exigidos por la administración. No todas las fórmulas afectan igual ni tienen las mismas implicaciones fiscales.
Por eso es fundamental contar con un acompañamiento profesional que no sólo conozca el producto, sino también el contexto legal, personal y familiar de quien lo solicita.
Vivir con lo justo… o vivir con más tranquilidad
Muchas personas mayores viven con lo mínimo pensando que “ya están acostumbradas”. Pero nadie debería conformarse con una vejez de renuncias. Si tienes una vivienda en propiedad, puedes vivir mejor.
Puedes pagar esos arreglos que siempre pospones. Contratar ayuda en casa si la necesitas. Salir más, disfrutar más. Y hacerlo todo sin dejar tu hogar ni hipotecar tu tranquilidad.
Tu casa también puede darte ingresos, no sólo techo
Las pensiones no contributivas son una red de seguridad básica, pero no siempre bastan para sostener una vida digna. La buena noticia es que, si tienes una vivienda, no estás solo ni sin opciones.
En SeniorExpert, te ayudamos a transformar tu casa en una fuente de ingresos estables y a planificar tu jubilación con soluciones reales, adaptadas a tu situación.
Porque tu hogar no sólo te ha dado refugio. También puede ayudarte a vivir esta etapa con más libertad, más autonomía y más tranquilidad.